Seguramente todos nos sentimos orgullosos de nuestros abuelos, han sido el ejemplo a seguir de muchos, en esta oportunidad Diario Panorama realizó una reseña de la labor de mi abuelo en Hielo el Toro.
Siempre en los periódicos magnifican cualquier información, pero en este caso todo lo que dicen de mi abuelo es verdad (y también sale el nombre de mi papi por ahí <3)
Aquí la reseña:
Los compañeros de labores y propietarios lo describen como un ser especial. Fue el piloto de las seis plantas que tiene la empresa.
Entusiasta y responsable. Igual como hace 65 años, Jesús Ángel Paz recorre con pasos firmes las instalaciones de Hielo El Toro, en su sede principal de Los Haticos en Maracaibo.
Hasta la fecha, con 80 años de vida, el señor Paz se ha dedicado a “estar pendiente de todo”, como él mismo describe sus funciones. Empezó como auxiliar de contabilidad, en la empresa mayorista Zulia Comercial, ubicada en la avenida Libertador, allí funcionaban las oficinas de la empresa.
“Mi maestro de contabilidad, Jesús Bermúdez, me recomendó y fue quien me trajo a trabajar con los señores Pineda. Esto se lo agradezco infinitamente, porque a esta empresa le debo todo lo que tengo: desde mi casa, para la que me prestaron 28 mil bolívares; la educación de mis seis hijos y la mía”, contó sentado en su oficina de asesor, puesto que ocupa desde hace nueve años.
El cariño que sienten tanto propietarios como empleados de Hielo El Toro por Paz es inmenso. “Es una persona espectacular, muy noble y pendiente de todas las cosas, no solamente las relacionadas con la empresa, sino con las familias. El señor Jesús empezó trabajando con nuestros abuelos, Dimas y Luis Guillermo Pineda Urdaneta. Los acompañó durante los montajes y las visitas que se hacían periódicamente a las distintas plantas de hielo.
Posteriormente, laboró con nuestros padres y actualmente trabaja con la tercera generación. Muchas felicitaciones a él y su familia”, expresó Atilio Pineda Mathyas, administrador de la compañía.
Aún activo en sus funciones y en su actitud, el señor Paz llega a las 8:15 de la mañana a Los Haticos, donde es recibido con mucha hermandad por todos sus compañeros. Sube las escaleras hasta su oficina con el mismo ánimo y amor que hace 65 años. Estas instalaciones las vio crecer poco a poco. “Primero era una cuba, luego dos, tres, cuatro, que es donde hacen el hielo, y así se fue expandiendo la planta; antes habían pocos trabajadores, ahora es más del doble”, recordó serenamente Paz.
El actual gerente general, Alexis García, contó: “En el momento que yo llegué a la empresa, el señor Jesús era la persona encargada de todo: de los procesos de producción, las ventas, el mercado, las finanzas, las inversiones y los trabajadores. Él fue mi bastón de apoyo, porque es el hombre de la experiencia en esta compañía. Él comenzó desde cero estas plantas y ahora son seis en el país, y ha sido el piloto de ellas”
Ha sido ejemplo de generaciones que han pasado por Hielo El Toro. Hasta la fecha, cuando se va ausentar, da explicaciones detalladas de su falta momentánea. “Si él hace eso todo el personal lo copia, porque es nuestro modelo”, dijo García.
Sus vecinos lo califican de un hombre prudente y que desborda solidaridad con todos. Así lo describió la señora Sara Alonso, quien compartió en la comunidad de Reina Guillermina con el señor Paz por 18 años.
“Siempre ha sido un señor conciliador, fiel a sus principios, valores y amistad. Además, es admirable el amor que siente por su esposa (Silfa Villalobos)”, señaló Alonso.
Como hombre de hogar, el señor Paz es descrito por su hijo Reinaldo como un hombre extraordinario.
“Él es nuestro ejemplo a seguir en todas las facetas de la vida: en lo moral, familiar, profesional, laboral, como amigo. Es nuestro guía espiritual y modelo a seguir como persona”.
Reinaldo Paz destaca de su papá la constancia y el apego al hogar: “Siempre ha cumplido con su trabajo sin descuidar a la familia; los domingos íbamos a misa y almorzábamos todos juntos. Estamos muy orgullosos de tenerlo como padre”, manifestó.
El señor Paz cuenta que aún tiene fuerza y voluntad para seguir caminando cada rincón de la planta de Hielo El Toro, en Los Haticos, donde llegó hace 65 años con las manos llenas de ilusiones y metas que cumplió año tras año de labores.
Panorama
Keila Vílchez Boscán
